10.12.08

El NO llamado

Era sábado por la tarde, volvía del gimnasio y me apuraba la visita al departamento de una de mis mejores amiga. Se había mudado con su novio, era la primera de nuestro grupo y organizaba en su casa una cena para nos, sus amigas. Después, nos esperaba una fiesta de cumple en un boliche, y yo estaba sencillamente agotada.
En la semana había conocido un señor, el lunes para ser precisa, y desde que nuestras sonrisas se cruzaron no hubo un solo día sin esa bebida, que embriaga al alma de placer y sacude hasta el corazón más oxidado, el irresistible y encantador “ring” de nuestro teléfono celular cuando recién conoces a una persona. Pero, para la suerte de mi ansiedad pesimista, este sábado venía mostrándose como la maquiavélica y frustrante excepción. Tenía asistencia perfecta de “rings” y ¿justo un sábado la iba a perder? ¿Me quería conquistar o simplemente pudrir la cabeza?.
Yo estaba a las corridas, tenía que llegar temprano a la casa de mi amiga (así era la promesa), la gripe me superaba, había salido el sol, hacía calor, entraba la primavera, realmente no sabía que ponerme, él no me había llamado. Yo estaba complicada en la cuestión del quemepongo porque tenía que promediar indumentaria de “cena entre amigas adentro” con “noche bolichera”. Dudaba en si era suficiente un amague de sol intenso para sacarle el polvo a las “muscu” escotadas, o si era la última oportunidad de mis compras en liquidación ¿qué era lo que me hacía sentir mejor y más cómoda?, en otras palabras: ¿Qué cosa realmente lo haría llamar mas rápido?. Yo me probaba remeras, daba vueltas, me probaba pantalones, me apretaban, maldecía a todo ser humano que en el último mes me dijo que yo estaba más flaca porque obviamente le había creído y ese saber me había incentivado a dar rienda suelta a tooodos los placeres culinarios terrenales. Finalmente me encapriché con una musculosa invernácula que poco tenía que ver con los escotes primaverales en que había pensado o las liquidaciones que había aprovechado, y reconocí que era mi mejor opción - el no me había llamado, pero YO tenía que brillar.
Termino de completar el atuendo, me calzo un par de jeans negros, una muscu al tono y por arriba la verdeinvernácula, me pongo un colgante, me miro en todos los espejos que encuentro y no paro de sentirme una diva. Empiezo por el escote, sigo por la cintura, termino dada vuelta absorta con mis caderas, pero, para mi desgracia mi narcisismo era directamente proporcional a mi resignación por el maldito “ring” que inexplicablemente ¡no llegaba!.
Una vez maquillada, y con el duelo del bendito llamado resuelto: “después de todo es sábado, la noche no empezó”, “él se la pierde”, “viví 30 años sin tu voz franela, puedo sobrevivir otros 30”. Junto aquello con otros tantos justificativos mediocres y me dispongo a armar mi cartera para poder salir de una buena vez de mi casa. Agarro la billetera, chequeo el efectivo, la cargo con abundantes municiones de pañuelitos descartables (yo realmente daba pena), y no podía encontrar el celular, ¿Cómo iba a llegar a lo de mi amiga si no sabia su nueva dirección?.
Me pongo a repasar punto a punto lo que hice desde que entré, y visualicé haberlo depositarlo en el mismo bolso que había llevado al gym: indefectiblemente estaba internado dentro de la casa. Voy al bolso, maldiciendo al mundo porque hoy sábado él no me había llamado, y cuestionándome la utilidad real del aparato endemoniado si al final de cuentas él, no iba a llamar, y al tomarlo para meterlo en la cartera que iba a usar para salir no pude dejar de notar que la pantalla exterior estaba iluminada. ¡Mi sorpresa! es sabido que cuando esta pantallita se ilumina algo pasa o pasó, aprieto el botón que indica las novedades y leo: “7 llamadas perdidas y un mensaje de voz”; él había llamado, yo lo había dejado en vibrador…

3 comentarios:

Laperraseescapó dijo...

Detesto cuando los astros se confabulan con la tecnología y actúan en contra de una.
¿que decía el mens?
¿no lo llamaste?

Grax por tu visita a mi rinconcito!!
Besos

Romina E. dijo...

Siii!!!
Gracias a vos!

Javi dijo...

Uff, vaya estres que te pillastes.Me quedo con la sensacion de alegria que tendrias al ver las llamadas perdidas.

Encantado de que visites mi blog.