25.1.09

Casualidad

EL REENCUENTRO


Cecilia se levanta, como tantos otros días, se lava la cara, se prepara el desayuno, y mientras lo disfruta va entre leyendo el diario por Internet. A la par, consumiendo letras, se pregunta que le deparará el día de la fecha. Se cuestiona si su vida no ha llegado a un punto en el que se asemeja a un diario digital, tan lleno de titulares y tan vacío en contenidos. Desde la muerte de su marido, a pesar de que lo niegue, había quedado estéril y la única forma de vida que conocía y que se atrevía a vivir, era a través de las novelas, absorta entre líneas.
Decide que es hora de salir a caminar en
búsqueda de algún nuevo ejemplar, ya había agotado su última compra y la lectura era el único paraíso que reconocía. No tenía preferencia de autores, sencillamente se dejaba conquistar por los títulos que llamaban su atención. Se divertía con la fantasía de que en realidad no era ella quien elegía la historia sino que los libros la elegían para legarle una nueva enseñanza. Al no haber podido superar la muerte de su esposo, esta era la única forma en la que ella se dejaba seducir por algo masculino, ellos iban tras ella y así lograba mantener un equilibrio con los resquicios latentes de su femineidad. Por ese motivo cada vez que salía de compras, se perdía en los cajones y/o estantes en un estado de transe, hasta que un titulo en su mano le llamaba la atención, como el sonido de una campanada que la despertaba y le indicaba que se había cruzado con su próxima lectura, ergo otra vez era seducida y conquistada.
Inició los preparativos para poder salir de su casa, pero al momento de apagar su laptop vió la publicidad de una exposición de libros en su ciudad. No era cualquier evento, en aquella feria, 12 años antes había conocido a su marido en un día como este. Ella había ido sola, como siempre, y él la sorprendió revolviendo los cajones de textos usados, y como un libro, tomo su mano y aquel gesto resonó en su oído como esa campana que necesita escuchar para saber que debe atravesar la experiencia, que es esa la elección correcta. Después de todo, en aquel momento se convenció con el argumento de que un hombre se asemeja mucho a un libro, esta lleno de historias que si bien no necesitan ser leídas dejan una enseñanza, están plagados de metáforas y necesitan ser comprendidos. En aquel cruce y bajo ese pretexto empezó el romance que dos años mas tarde la llevarían al altar.
Ceci amaba esa feria porque se trataba de una especie de homenaje a los grandes títulos de la literatura universal. En ella no iba a encontrar ningún ejemplar de primera mano, tampoco era eso lo que en realidad precisaba. No le gustaban los libros nuevos con olor a imprenta, ella precisaba libros llenos de vida, libros usados, teñidos de ese ocre característico, y llenos de esas hojas raídas por el paso del tiempo, esas señales le daban el toque de semblanza que necesitaba en su vida, en realidad, en un libro. Paradójicamente en esta reflexión reconoció un paralelismo entre el libro y su visión de los hombres. En verdad aspiraba a alguien con experiencia, un señor que tuviera un poco ajada la cubierta, y que en sus anécdotas, cada una, cuento a cuento, le proporcionen un poco de toda esa agitación de la que tanto carecía.
La casualidad de ver la publicidad en el ultimo aliento de aquel Cyber diario la convenció de que era buen momento de volver a visitarla, no lo hacia desde el entierro de su esposo debido a que temía que algún hombre resonara como hace 12 años lo hizo aquel, y ese miedo sencillamente la paralizaba. Sin embargo, una vez adentro de aquel predio volvió a sentirse viva, saberse mujer. Cada sector que iba recorriendo, paso a paso, se convertía en una especie de antídoto que le iba borrando todo recuerdo, cada memoria, ya no pesaba. Fue tan mágico el proceso que la iba atravesando que volvía sin pensarlo a sentirse fresca y libre. Embebida nuevamente por aquella añeja jovialidad perdida y con pecho hinchado de la emoción, se sumergió nuevamente en los estantes, otra vez, por segunda vez como hace 12 años. Absorta entre textos, no se escucho ninguna campana, pero él tomó su mano…

Romina
13/10/08
©2do Round

11 comentarios:

Seba dijo...

Muy bueno che

Bastian Von Tunnen dijo...

Hoy tenemos un cuento! Me sorprendiste! Lindo el cuento, algo melancolico, pero pausado para leer. Beso!!! ;)

¡Jotapé! dijo...

Muy bueno. No se me ocurren detalles. Lo dejo así.

Primera vez, un gusto.

Falangista Aburrido dijo...

Hermoso relato.

Gracias.

Romina E. dijo...

Bastian: VOLVISTE!!!

Seba, Jotapé y Falangista Aburrido: BIENVENIDOS!!!

Antonio dijo...

El paralelismo entre un hombre y un libro viejo es acredetible por sus experiencias y anecdotas pero es indudable que no deben dejarese de lados los acaros (hipocrecias escondidas), estos microorganismos artrópodos, parasitos de porqueria son -algunas veces- portadores de flagelos.

Carlos dijo...

...de alguna forma me recordaste por un momento a mi madre que desde que murió papá, se ha refugiado en su pasión de siempre -y que la compartimos-, la lectura.

Con esta perla te luciste Romina:

>>"se convenció con el argumento de que un hombre se asemeja mucho a un libro, esta lleno de historias que si bien no necesitan ser leídas dejan una enseñanza, están plagados de metáforas y necesitan ser comprendidos"

Es tan real que me dió un escalofrío bonito leerlo.
Saber que somos tan leíbles, descifrables, pero inolvidables también.

Saludos.

Wonder dijo...

Romi, me encantan las historias de amor en las librerías.
Muy bueno... veo que la prosa la manejás tan exquisitamente como la poesía.
Leyendo me dieron ganas de volver a publicar un posteo viejo al que le tengo mucho cariño.
Besos

Romina E. dijo...

Antonio: a pesar de los acaros sigo encontrando paralelos...

Carlos: Bienvenido! debo reconocer que lograste ruborizarme con tu comentario... Es tan rico el encuentro con él otro! Estoy convencida q los hombres son como los libros, los hay inolvidables, sin lugar a dudas, pero tb hay best sellers...

Wonder, me encantan las librerias y son para mí lugares mágicos. Cuando el mar está lejos, ellas son mi refugio. Espero tu posteo ;oP

Javi dijo...

Enternecedor relato con el que nos has obsequiado. El tono y el cariño que has usado ha sido precioso. Quiero mas cuentos Romi.

Romina E. dijo...

Javi, lamento defraudarte pero a ser sincera el cuento en general me cuesta, siento que no me deja jugar tanto, y donde se oculta lo lúdico, se escapa mi interes...