22.3.11

Manos

Aún en la distancia puedo palparlas, son los sueños que habilitan este juego. Durante el día son las reglas: rozar al límite con el olvido.



Cortes


Entre dos distancias

surge el vacío en la herida

Es la sangre quien comparte el origen

de una separación.


El vértigo de la altura

muestra la profundidad de la daga.


Un trozo de carne reluce hoy

el filo del encuentro.


8 comentarios:

FacuZ dijo...

Una herida violenta, contada delicadamente...


te dejo unbeso,
Facu.

Daniel Os dijo...

Existe sólo una distancia, la que aleja a unode sí mismo. Las demás, incluso las heridas, son abstracciones de lo que pudo haber sido.
D.

TORO SALVAJE dijo...

Carne reluciendo?

Que envidia.
Aunque duela.

Besos.

Pablo Hernández M. dijo...

entiendo tanto este poema!

saludos

حزقيال dijo...

El filo del encuentro cicatriza el vacío de la herida donde la sangre fluye como río hacia el mar.

Maravilloso regreso a la poesía estimada.

Besos
Ezequiel

Marcela dijo...

Que buen poema!
Hay heridas, cortes, y sangre en algunas palabras. Y cicatrices.
Beso.

Lucas Fulgi dijo...

Se puede hacer poesía de muchas cosas, y de muchas maneras. Ad infinitum... como una torre de Babel.

Me gustan tus palabras.

Lao dijo...

Hay heridas que sangran y perduran. Habrá que convivir con ellas. Un beso Romina.